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Congreso en China termina con unidad en torno a la visión de Xi de grandeza nacion

Congreso en China termina con unidad en torno a la visión de Xi de grandeza nacional

Un hombre toma fotos cerca de banderas rojas en la plaza de Tiananmen antes de la sesión de clausura de la Conferencia Consultiva Política Popular China (CPPCC) en Beijing, el domingo 10 de marzo de 2024. La conferencia es un organismo consultivo del Congreso Nacional Popular, que termina el lunes. (AP Foto/Ng Han Guan)

(Ng Han Guan / Associated Press)


Un hombre toma fotos cerca de banderas rojas en la plaza de Tiananmen antes de la sesión de clausura de la Conferencia Consultiva Política Popular China (CPPCC) en Beijing, el domingo 10 de marzo de 2024. La conferencia es un organismo consultivo del Congreso Nacional Popular, que termina el lunes. (AP Foto/Ng Han Guan)  (Ng Han Guan / Associated Press)
Un hombre toma fotos cerca de banderas rojas en la plaza de Tiananmen antes de la sesión de clausura de la Conferencia Consultiva Política Popular China (CPPCC) en Beijing, el domingo 10 de marzo de 2024. La conferencia es un organismo consultivo del Congreso Nacional Popular, que termina el lunes. (AP Foto/Ng Han Guan) (Ng Han Guan / Associated Press)

BEIJING — El congreso nacional de China concluyó el lunes su sesión anual con la habitual demostración de apoyo casi unánime a medidas que aplican la visión de Xi Jinping, líder del Partido Comunista, que gobierna el país.

El evento anual, que dura una semana y está repleto de reuniones cuidadosamente coreografiadas sin margen para la sorpresa, ha subrayado cómo la política china se ha vuelto aún más calculada para refrendar a Xi.

La agenda del lunes no incluyó la habitual conferencia de prensa de cierre del primer ministro, que en el pasado era responsable de asuntos económicos como número dos del partido. Era la única ocasión del año en la que los periodistas podían hacer preguntas directas a un líder de alto nivel.

Las conferencias de prensa anuales se celebraron casi todos los años desde 1988, y la decisión de eliminarlas subrayaba la posición relativamente débil de Li Qiang. Otros primeros ministros tuvieron más peso en cuestiones económicas importantes como modernizar las empresas estatales, lidiar con crisis económicas y liderar reformas de vivienda que convirtieron China en una nación de propietarios.

Los casi 3.000 miembros del Congreso Nacional Popular aprobaron una ley revisada del Consejo Estatal, que dirige la versión china del gobierno, de acuerdo a la línea marcada por Xi. Hubo 2.883 votos a favor, ocho en contra y nueve abstenciones. Otras medidas se aprobaron con márgenes similares. La iniciativa con más oposición fue el reporte anual de la corte suprema, aprobado por 2.834 votos a favor y 44 en contra.

En un breve discurso de clausura, Zhao Leji, el funcionario de mayor rango de la legislatura, instó a la gente a unirse más bajo el liderazgo del Partido Comunista “con el camarada Xi Jinping en el centro”.

Los líderes del partido que dirigen el Consejo Estatal tenían antes más vía libre para trazar la política económica, explicó un comentario por email Neil Thomas, experto en política china en el Instituto de Política Sociedad de Asia.

“Xi ha sido espectacularmente exitoso consolidando su control personal sobre el partido, lo que le ha permitido convertirse en el tomador crucial de decisiones en todos los ámbitos políticos”, dijo Thomas.

Al mismo tiempo que el partido defiende la innovación y la independencia tecnológica para construir una economía moderna y rica, se inclina por una ideología más abiertamente comunista que recuerda a épocas pasadas. Xi ha reforzado el papel del partido en todos los ámbitos, desde la cultura y la educación a la gestión corporativa y la planificación económica.

“Podría decirse que una centralización mayor del poder ha ayudado a Xi a mejorar la eficacia del gobierno central”, dijo Thomas. “Pero los beneficios podrían verse superados por los costes de sofocar el debate político, desincentivar la innovación local y cambios de política más repentinos”.

Junto con seguir las recomendaciones del Pensamiento de Xi Jinping y otras directivas del partido, desarrollar “nuevas fuerzas productivas de calidad” —una fórmula acuñada por Xi el pasado septiembre— se convirtió en un lema en el congreso de este año.

El término sugiere un énfasis en priorizar la ciencia y la tecnología en un momento en el que China enfrenta sanciones comerciales y límites al acceso a conocimiento avanzado sobre procesadores de computadoras y otros campos que Estados Unidos y otros países consideran riesgos de seguridad nacional.

En el frente diplomático, China mantuvo a Wang Yi como ministro de Exteriores, un puesto que retomó el pasado verano después de que su sucesor, Qin Gang, fuera destituido con brusquedad sin explicación tras medio año en el puesto.

Los analistas creían que el Partido Comunista podría aprovechar el congreso anual para nombrar un nuevo ministro de exteriores y cerrar el capítulo tras una inusual sucesión de sobresaltos políticos el año pasado, cuando también se despidió al nuevo ministro de defensa tras unos pocos meses en el cargo.

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